Qué es de verdad la terapia ABA (y qué no es)

Son las once de la noche y llevas dos horas leyendo sobre terapia ABA. Una página dice que es el tratamiento para el autismo con más respaldo de la evidencia que existe. La siguiente es un adulto autista escribiendo que a él le hizo daño. Un foro la describe como cuarenta horas a la semana de ejercicios en una mesa. Otro la describe como jugar en el suelo.

Todas esas descripciones tienen algo de verdad, y por eso confunde tanto.

Este artículo intenta ponerlo en orden. Qué es el ABA de verdad, qué pasa dentro de una sesión, de dónde viene la mala fama, y qué preguntarle a cualquier clínica, esta incluida, antes de firmar nada.

En resumen
  • El ABA es un método, no un programa único y fijo, y las clínicas se diferencian mucho entre sí.
  • La práctica actual se parece poco a la versión que describe la mayoría de las críticas.
  • El avance debe medirse, y explicártelo en palabras llanas.
  • Seis preguntas te dirán casi todo lo que necesitas saber de un proveedor.

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Lo primero: el ABA no es una sola cosa

ABA son las siglas de Applied Behavior Analysis, análisis aplicado de la conducta. No es un programa cerrado ni un método con pasos fijos. Es una forma de trabajar.

La idea de fondo es sencilla. Cualquier conducta, hablar, señalar, tirarse al suelo o pedir agua, ocurre dentro de un contexto. Algo pasa antes y algo pasa después. Si entiendes ese contexto, puedes enseñar habilidades nuevas y hacer que las conductas difíciles dejen de ser necesarias.

Lo que significa que dos niños con el mismo diagnóstico van a tener programas distintos. Uno puede estar trabajando en pedir lo que quiere sin llorar. Otro en tolerar un cambio de rutina. Otro en vestirse. Si alguien te ofrece el programa de ABA como si fuera un producto igual para todos, esa clínica no está haciendo bien su trabajo.

Qué pasa de verdad en una sesión

Una sesión típica no se parece en nada a una clase.

La sala tiene juguetes, una alfombra, una mesa baja. La persona que trabaja directamente con tu hijo suele ser un RBT, un técnico en conducta registrado, y su trabajo lo diseña y lo supervisa un BCBA, un analista de conducta con máster y certificación oficial.

Casi todo ocurre a través del juego. Si el objetivo de esta semana es que tu hijo pida en vez de agarrar, la terapeuta pone las burbujas donde se ven pero no se alcanzan, y espera. Cuando el niño hace cualquier intento de comunicarse, un sonido, un gesto o una palabra, las burbujas llegan inmediatamente. Eso es la sesión: cientos de oportunidades pequeñas, dentro de algo que al niño de verdad le importa.

Mientras tanto la terapeuta va tomando notas. Cuántas veces pidió solo, cuántas veces necesitó ayuda, cuánto tardó. Esos datos no son papeleo. Son lo que permite ver si el plan funciona o hay que cambiarlo.

La intensidad varía mucho. Algunos niños tienen dos horas dos veces por semana y otros tienen programas más intensivos. La cantidad debe salir de la evaluación y de lo que tu familia puede sostener, no de un paquete estándar.

La crítica del adiestramiento: de dónde viene y qué cambió

La crítica al ABA no se la inventó internet. Tiene una historia real.

En los años sesenta y setenta, los primeros programas sentaban a los niños a una mesa durante horas repitiendo ejercicios, y usaban el castigo, incluido el castigo físico, para reducir conductas. El objetivo, dicho abiertamente en la literatura de la época, era que el niño pareciera menos autista.

Eso está documentado y estuvo mal. Los adultos autistas que hoy hablan del daño que les hizo la terapia no están exagerando.

Qué cambió: el castigo aversivo está fuera de la práctica ética y fuera de los códigos profesionales. La enseñanza se bajó de la mesa y se llevó al juego y a las situaciones naturales. Y el no de un niño dejó de ser un obstáculo y pasó a ser información: si un niño se gira, se tapa los oídos o se va, eso significa algo, y la terapeuta tiene que responder a ello.

Pero cambiar el método no zanja la pregunta de fondo, y conviene decirlo sin rodeos: el objetivo de la terapia nunca debería ser que tu hijo parezca neurotípico. Enseñar el contacto visual porque queda mejor no es un objetivo. Enseñarle a pedir ayuda cuando algo le duele, sí.

Esa es la línea. Si los objetivos que te proponen tienen que ver con que tu hijo se comunique, esté seguro y participe de su propia vida, la terapia está haciendo lo correcto. Si tienen que ver con parecer normal, no.

Cómo se mide el avance, y cómo deberían explicártelo

Detrás de cada objetivo hay datos. No va mejorando, sino: en enero pedía solo el 20% de las veces, en marzo el 70%.

Tienes derecho a ver esos datos y a entenderlos. Y hay algo que muchas familias no saben: si el informe que te dan está lleno de siglas y no sabes qué consiguió tu hijo, el problema no es tuyo. Puedes pedirlo en lenguaje llano, y una buena clínica lo hace sin que se lo pidas.

Los objetivos también se revisan. Un plan que seis meses después sigue igual es un plan que nadie está mirando.

Seis preguntas para hacerle a cualquier clínica antes de firmar

  1. ¿Quién supervisa el programa de mi hijo, y cada cuánto lo ve en persona? Un BCBA que solo aparece en el papel no está supervisando.
  2. ¿Qué hacen cuando mi hijo dice que no? En la respuesta debería aparecer la palabra parar en algún momento.
  3. ¿Cómo se eligen los objetivos, y puedo pedir que cambien? Los objetivos se acuerdan con la familia. No se entregan.
  4. ¿Puedo ver una sesión? Si la respuesta es no, pregunta por qué.
  5. ¿Qué formación tiene la persona que está con mi hijo todos los días? El nombre de la certificación, no nuestro equipo está muy cualificado.
  6. ¿Cada cuánto me van a contar cómo va, y en qué formato? Pide una frecuencia concreta.

Estas preguntas sirven para cualquier clínica. Háznoslas a nosotros también.

Qué hacemos nosotros de forma distinta

Dos cosas, sobre todo.

La primera es que aquí el ABA no vive solo. Skills For Growth tiene ABA, habla, terapia ocupacional, fisioterapia y alimentación bajo el mismo techo. Cuando la terapeuta de conducta y la terapeuta del habla trabajan en el mismo edificio, el objetivo de pedir se trabaja igual en las dos salas, y el niño no tiene que aprenderlo dos veces de dos maneras distintas.

La segunda es que los padres no se quedan en la sala de espera. Lo que se enseña en sesión tiene que sobrevivir al supermercado y a la hora del baño, y eso solo pasa si la familia sabe exactamente qué se está trabajando y por qué.

De dónde sale esto

Solo enlazamos a fuentes primarias: investigación revisada por pares, los colegios profesionales que fijan los estándares de cada disciplina, y organismos públicos. Nunca a otra clínica.

¿No tienes claro si el ABA es lo que tu hijo necesita? La evaluación inicial es una conversación, no un compromiso. Escribe a info@skillsforgrowth.com o llama al +1 786 989 3616.

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