Terapia de alimentación

Las dificultades de alimentación tienen causas identificables: motoras orales, sensoriales, médicas, de conducta, o una combinación de varias. La terapia de alimentación determina cuáles afectan a tu hijo y las trata directamente.

En resumen

  • Evaluamos la masticación, la deglución, la aceptación de alimentos y cómo están organizadas las comidas.
  • El tratamiento es gradual y sin presión. La exposición avanza al ritmo que tu hijo tolera, nunca a la fuerza.
  • El acompañamiento a los padres forma parte del plan, porque la mayoría de las comidas pasan en tu mesa, no en la nuestra.

Ir a:


Qué es la terapia de alimentación

La terapia de alimentación trabaja cómo acepta, maneja y traga la comida un niño. Evaluamos la habilidad motora oral, es decir, la fuerza y la coordinación que hacen falta para masticar y tragar con seguridad, junto con las respuestas sensoriales a la textura, la temperatura y el olor, y las rutinas que dan forma a las comidas.

A partir de esa evaluación fijamos objetivos funcionales: ampliar el abanico de alimentos aceptados, pasar de los purés a los sólidos, pasar del biberón al vaso, masticar con más eficacia o aguantar más tiempo sentado a la mesa.

Cómo trabajamos

La comida se presenta con exploración estructurada, tocarla, olerla y manipularla, antes de esperar que la pruebe. Obligar a comer se asocia con más rechazo y más angustia, así que no tiene cabida en el tratamiento.

Cuándo conviene una evaluación

  • Un repertorio de alimentos limitado, o que se va estrechando con el tiempo.
  • Arcadas, tos o atragantamientos durante las comidas.
  • Rechazo de grupos de alimentos, texturas o temperaturas enteros.
  • Seguir dependiendo de los purés más allá de la edad esperada.
  • Comidas que se alargan siempre mucho más de treinta minutos, o que acaban mal.
  • Dudas sobre el peso, el crecimiento o la alimentación planteadas por tu pediatra.
  • Dificultad para pasar del biberón al vaso, o de los líquidos a los sólidos.

En qué consiste una evaluación

  1. Historia clínica. Antecedentes médicos, historia de alimentación y lo que come ahora, revisado contigo.
  2. Una comida observada. Vemos comer a tu hijo, y miramos también cómo está organizada la comida en sí.
  3. Evaluación motora oral. Masticación, deglución y coordinación de lengua y mandíbula.
  4. Perfil sensorial. Cómo afectan a la aceptación la textura, la temperatura, el olor y la presentación.
  5. Resultados y plan. Te explicamos lo que hemos encontrado y lo que recomendamos, y te lo llevas por escrito.

Qué tratamos

Seguridad al tragar

Reducir las arcadas, la tos y el riesgo de aspiración durante las comidas.

Selectividad alimentaria

Ampliar de forma sistemática el abanico de alimentos y texturas aceptados.

Habilidad motora oral

Fuerza y coordinación para masticar y manejar las texturas sólidas.

Transiciones en la alimentación

Del biberón al vaso, de los purés a los sólidos, y el avance propio de su edad.

Regulación en las comidas

Tolerar la mesa, la comida y la rutina que la rodea.

Crecimiento y nutrición

Coordinado con tu pediatra, gastroenterólogo o nutricionista.

Acompañamiento a los padres

Las sesiones de terapia son una parte pequeña de todas las comidas de la semana de un niño. Por eso el acompañamiento a los padres forma parte del plan de tratamiento, no es un añadido.

Trabajamos contigo cómo organizar la comida, la silla y la postura, cómo se presenta el alimento y cómo responder al rechazo. Las recomendaciones son concretas, pocas, y se revisan en cada visita para ajustarlas a tu casa.

Cómo empezar

  1. Escríbenos. Cuéntanos qué come ahora tu hijo y cómo es una comida normal.
  2. Evaluación. Evaluamos la habilidad motora oral, la respuesta sensorial y la dinámica de las comidas.
  3. Plan individualizado. Objetivos funcionales, revisados contigo y coordinados con el pediatra de tu hijo.

Para la cobertura, estos son los seguros con los que trabajamos.

Preguntas que hacen los padres

¿No es simplemente que es selectivo con la comida?

El comer selectivo y una dificultad clínica de alimentación pueden parecer lo mismo. Lo que los distingue es el tamaño del repertorio aceptado, si se está estrechando, si hay hallazgos motores orales o sensoriales, y cuánta angustia hay de por medio. La evaluación determina cuál de los dos es.

¿Van a obligar a mi hijo a comer?

No. Obligar a comer aumenta el rechazo y no forma parte de nuestra práctica. La exposición se gradúa según lo que tu hijo tolera y avanza desde ahí.

A mi hijo le dan arcadas con ciertas texturas. ¿Eso es sensorial?

Puede ser sensorial, motor oral, médico, o una combinación. Distinguirlo es justo el objetivo de la evaluación, y la razón por la que nos coordinamos con el pediatra de tu hijo.

¿Qué relación tiene con la terapia ocupacional?

El procesamiento sensorial afecta a las dos. Nuestros terapeutas ocupacionales y de alimentación trabajan en la misma clínica y comparten sus hallazgos cuando un niño ve a los dos. Más sobre terapia ocupacional.

¿Cuánto cuesta?

Los costos y el pago, explicados con claridad, incluidos el pago privado y Step Up.

¿Te preocupa cómo come tu hijo?

Cuéntanos cómo son las comidas en casa y te decimos si conviene hacer una evaluación.

Contacto Ver todas las terapias