Terapia ABA

El análisis aplicado de la conducta es un enfoque basado en la evidencia para enseñar habilidades funcionales y reducir las conductas que dificultan la participación en el día a día. Esto es lo que significa en la práctica.

En resumen

  • La ABA enseña habilidades funcionales en pasos medibles: pedir, seguir rutinas, participar en el juego.
  • La enseñanza se apoya en el juego y se construye sobre la motivación y el nivel actual de tu hijo.
  • La formación a los padres va escrita en el plan, para que las habilidades salgan de la sesión.

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Qué es la ABA

El análisis aplicado de la conducta estudia cómo se aprende la conducta y cómo el entorno la favorece o la dificulta. En la práctica, eso significa identificar por qué ocurre una conducta y después enseñar una alternativa más eficaz.

Empezamos con una evaluación: las preferencias de tu hijo, su nivel actual y la función de las conductas que te preocupan. A partir de ahí fijamos objetivos individualizados y medibles, y los enseñamos por pasos, reforzando el progreso para que las habilidades nuevas se mantengan.

Las habilidades se enseñan en los entornos donde hacen falta, en casa, en el colegio y en la comunidad, para que se generalicen. El progreso se registra en cada sesión, y el plan se revisa cuando los datos dicen que hay que revisarlo.

Qué no es la ABA

  • No pretende hacer que un niño sea indistinguible de los demás.
  • No es punitiva, y no se limita a ejercicios en una mesa.
  • No se aplica sin la familia.

La práctica ética pone en el centro la dignidad y el asentimiento del niño, y las prioridades de la familia. El objetivo es la comunicación, la autonomía y la participación.

Cuándo conviene una evaluación

  • Le cuesta pedir o expresar lo que necesita, y eso acaba en frustración.
  • Malestar marcado con los cambios o las transiciones de la rutina.
  • Poca participación en el juego o en la interacción con otros niños.
  • Las rutinas del día a día, como vestirse, las comidas o irse a dormir, se rompen de forma constante.
  • Conductas que suponen un riesgo para tu hijo o para los demás.
  • Un diagnóstico de autismo, o una derivación médica para ABA.

No hace falta un diagnóstico para pedir una evaluación. Si la ABA no es el servicio adecuado, te lo diremos y te orientaremos hacia la disciplina que sí lo es.

En qué consiste el tratamiento

  1. Evaluación. Evaluación de preferencias, línea base de las habilidades actuales y evaluación funcional de las conductas que preocupan.
  2. Plan individualizado. Objetivos medibles, escritos contigo y ordenados por lo que importa en tu casa.
  3. Enseñanza por pasos. Cada habilidad se divide en partes y se enseña hasta dominarla, usando la propia motivación de tu hijo.
  4. Refuerzo. El progreso se refuerza para que la conducta se mantenga en el tiempo, y no solo durante las sesiones.
  5. Revisión de datos. Cada sesión se registra, y el plan se revisa con la evidencia delante, no por impresión.

Qué trabajamos

Comunicación funcional

Pedir, rechazar, elegir y que se le entienda.

Habilidades de la vida diaria

Vestirse, las comidas, las rutinas de sueño y las mañanas.

Habilidades sociales y de juego

Turnos, compartir, atención conjunta y mantener el interés.

Tolerancia a los cambios

Regulación en las transiciones y ante los imprevistos.

Autonomía

Menos dependencia de las ayudas en las rutinas del día a día.

Reducción de conductas

Sustituir las conductas peligrosas o que interfieren por alternativas funcionales.

Formación a los padres

La generalización depende de lo que pasa entre una sesión y otra; por eso la formación a los padres va escrita dentro del plan de tratamiento, no se ofrece aparte.

Te enseñamos los procedimientos concretos que vas a usar en casa, pocos a la vez, y los repasamos en cada visita. Si un procedimiento no encaja en tu casa, lo cambiamos por otro que sí.

Cómo empezar

  1. Escríbenos. Cuéntanos qué estás viendo en casa. Con eso basta para empezar.
  2. Evaluación. Evaluamos las habilidades actuales, las preferencias y la función de las conductas que preocupan.
  3. Plan individualizado. Objetivos medibles, revisados contigo y coordinados con el pediatra y el colegio de tu hijo.

Para la cobertura, estos son los seguros con los que trabajamos.

Preguntas que hacen los padres

¿Cuánto tardan en verse avances?

Depende del niño y del objetivo. Algunas metas cambian en semanas y otras tardan bastante más. Lo que no cambia es que el avance se mide, y tú ves los mismos datos que nosotros.

¿Tiene mi hijo la edad adecuada para el ABA?

El ABA se usa desde la primera infancia hasta la adolescencia. Los procedimientos cambian según la edad y el nivel de desarrollo. Los principios, no.

¿Cuánto me tengo que implicar?

La formación a los padres es parte del tratamiento, no un añadido opcional. No hace falta que asistas a todas las sesiones, pero sí que formes parte del plan.

¿Puede el ABA combinarse con otras terapias?

Sí, y coordinarlas suele mejorar los resultados. Las cinco disciplinas están en la misma clínica y comparten sus hallazgos. Cómo funciona esa coordinación.

¿Cuánto cuesta?

Los costos y el pago, explicados con claridad, incluidos el pago privado y Step Up.

¿No sabes si el ABA está indicado?

Cuéntanos qué estás viendo en casa y te decimos si conviene hacer una evaluación.

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